martes, 21 de septiembre de 2010
jueves, 16 de septiembre de 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
Juegos de Azar
Lo consigo. Lo tengo casi en mis manos. Casi. Un poco más y es mío.
Pero también otra persona busca lo mismo que yo. Entonces ahí aparece la rivalidad. El "versus". Los oponentes.
¿Qué hago? ¿Sigo buscando lo que quiero, o se lo dejo a la otra persona? ¿Qué es mejor? Y así surgen muchas dudas más. Dudas que son causas de mi indecisión e inseguridad.
Pero cuando decido seguir adelante, aparece otra persona más con mi mismo objetivo. Otro rival más. Pero sigo insistiendo porque aún creo poder conseguirlo.
E insisto. Intento. Peleo y pongo lo mejor de mí. Tal vez no lo mejor, pero lo que puedo poner. Y veo un logro. Veo que cada vez me acerco un poco más.
Sin embargo trato de olvidar a mis rivales, porque así se me hace más fácil. Pero no me doy cuenta que mientras yo hago mi jugada, ellos también hacen la suya para conseguir lo mismo que yo.
¿Cuál es el objeto de conseguir lo que quiero? ¿Felicitarme a mí misma por alcanzarlo, o demostrarle a los demás que lo pude alcanzar? ¿Acaso lo busco sólo para demostrar de lo que soy capaz de lograr, o para satisfacerme a mí misma? Más dudas. Más inseguridades. Pero cada una de estas preguntas son las que me ayudan a reflexionar por qué hago lo que hago, y si lo que hago es lo que quiero hacer.
Y cuando estoy consiguiendo lo que busco, me doy cuenta que no es lo que quería realmente. Que no lo deseo tanto. Pero sigo insistiendo porque se que me falta poco para tenerlo y rendirme en este momento del juego sería acobardarme. Entonces sigo tirando los dados. Sigo sacando números altos y avanzando cada vez más rápido. Pero esa es mi ficha, la amarilla, mientras que la de uno de mis oponentes va mucho más rápido y ya casi llega, y la del otro se atrasa, se va quedando atrás. ¡Bien! ¡Uno menos! Ahora solo me queda luchar a la par del primer contrincante.
Sigo intentando. Ya poco me queda para llegar a la meta, pero en los dados solo saco números bajos: 1, 2, 3...
mientras que mi rival saca: 6 y 5. ¿Qué hago? Veo que me quedo atrás. Me están ganando. ¿Acepto perder? ¿Me doy cuenta que probablemente no llegue a conseguir lo que quiero? El solo hecho de pensarlo me pone los pelos de punta. No puedo perder. No debo perder.
Pero ya solo quedan 5 casilleros. Sólo 5. Mientras que al otro le quedan 2. Sólo 2. Puedo tener la suerte de tirar el dado y sacar un 3 y en mi próximo turno un 2. Pero puede que mi oponente saque un 2 directamente, y me gane.
¿Qué hago? La indecisión me mata. La ansiedad también. ¿Paro el carro acá? ¿Tiro el dado y que salga lo que salga? Por suerte me toca tirarlo a mí primero, y tal vez saque un 5 de una. Pero... ¿Y si sale un 2? ¿Si sale 4? ¿Sigo esperando a que me toque lo que me toque aunque el otro me gane?
Pero tirar los dados es un juego de azar, y el azar forma parte de lo impredecible. Lamentable es que mi objetivo no lo puedo conseguir con un simple par de dados.
viernes, 13 de agosto de 2010
Alba y Ocaso
¿Por qué a tanta gente le gusta sacar fotografías de un amanecer o de un ocaso? ¿Sólo como una manera de recordarlo?
Para mi modo de ver, ver salir el sol por la mañana es algo único e irrepetible, por más cotidiano que sea. Es incluso más cotidiano que desayunar. ¿O acaso desayunamos absolutamente todos los días? El alba es el momento del día en el que el sol decide despertar y brillar de nuevo en cada sector del hemisferio. Amanecer es despertar. Es por eso que a veces nos preguntan ¿Qué tal has amanecido hoy?, porque el amanecer es volver a abrir los ojos, y retomar esa vida que llevamos día a día. El sol al despertarse nos invita a vivir un nuevo día, que ni de casualidad será igual al anterior. Cada día es diferente a los demás. Tal vez por eso llevamos la cuenta de los días que vivimos, y así nunca volverá a haber un 16 de Abril del 2000, o un 4 de Mayo del 1990, porque todos los días son diferentes. Para aprender a vivir solo hay que aprender a despertarse, a amanecer. Y de hecho, el vivir se aprende solo. Cada día que nos abrimos al mundo, que amanecemos, aprendemos a vivir otro día.
Ver al sol ocultarse es también algo inigualable, pero también muy cotidiano. Es lo que llamamos el atardecer, o el ocaso. El ocaso es aquel momento en el que el sol ya no necesita seguir brillando, porque es el turno de que brille la luna junto con las estrellas. De hecho es el sol el que le brinda ese brillo a la luna, ya que ella por sí sola no puede brillar. ¿Pero por qué decide hacer esto el sol? Simplemente nos quiere mostrar el final de una etapa, el final del día que se vivió, para poder dar comienzo a otro nuevo día. Este proceso por así decirlo es tan normal como respirar aire. Es tan normal como vivir. ¿Pero qué es lo que lo hace tan normal? El hecho de que ocurra siempre, y que no pare de suceder. Pero el sol no es realmente el que se mueve, de hecho somos nosotros los que estamos en continuo movimiento. El sol permanece quieto en su cama, descansando, mientras nosotros aprendemos a vivir cada día gracias a su brillo natural. ¡Qué manera tan ridícula de personificarlo! ¿Por qué decimos entonces que se despierta y se vuelve a dormir, si no hace ninguna de las dos realmente? Pues somos nosotros los que lo hacemos, y lo queremos reflejar en el sol. A veces no vemos nuestro propio brillo y resaltamos el brillo del otro, o viceversa, pero en realidad cada uno tiene su propio brillo natural, y no necesitamos del sol para brillar como lo hace la luna.
Si esque nunca has visto el amanecer en el mar, deberías verlo, pues es tan hermoso como el poder oír.
Si nunca has visto el ocaso en el mar, deberías verlo, pues es tan bello como cantar.
Si por esas casualidades nunca has mirado el amanecer en una montaña, hazlo, porque es lo más hermoso que vas a poder mirar.
Si esque nunca has podido ver el ocaso en una montaña, hazlo también, porque nunca jamás te lo vas a olvidar.
Y si alguien viene algún día con una pregunta curiosa como: ¿Qué prefieres, el amanecer en el mar o en la montaña? Lo único que deberías hacer es ignorarla, porque no hay respuesta posible para esa pregunta.
Inefable es entonces ver el alba y el ocaso en cada lugar de la Tierra.
martes, 27 de julio de 2010
Estás lejos de casa
Y querés volar
Pero no hay señales
Y no te animás
No existen recuerdos
En el corazón
Pero hay una canción
Que no olvidarás nunca
El mundo es diferente
Y no entenderás
Que hay otro
Donde existe
Toda la verdad
Te busco y te digo
Que debes volver
Porque hay un gran amor
Que no olvidarás nunca
Si me esperas Volveré
Si me llamas Estaré
Si me buscas Seguiré
Si me callas Gritaré
Estoy aquí otra vez
Es un lugar sin nombre
Y te perderás
Nadie lucha por nadie
No les importás
No hay manos
Que ayuden
Pero llegarás
Porque hay una canción
Que no olvidarás nunca
jueves, 15 de julio de 2010
muy grande la cruz muy chico el honor enana actitud de vivir mejor.
Si encontrás algo más fino que el filo de tu silencio sólo entonces te amaré.
Rebuscada tu respuesta tanto como tu cabeza tenía que ser mujer.
Yo sólo quería unos mimos un suspiro de tu ombligo una sopa con sabor.
Eras un rompecabezas disfrazado de princesa eras puro rock and roll.
De este amor que nunca vio la luz no sintió el calor no sufrió el dolor no vivió el morir,
muy grande la cruz muy chico el honor enana actitud de vivir mejor.
Ya había encallado mi barco en medio de tu pollera, nunca fui buen capitán.
Aunque a veces digo basta en las noches de subasta me la juego hasta ganar.
Como toda señorita eras bien histeriquita eras una ola en el mar.
Siempre cinco para el peso siempre abrazo, nunca un beso, y ahora ni torta ni pan.
Ni este amor que nunca vio la luz no sintió el calor no sufrió el dolor no vivió el morir,
muy grande la cruz muy chico el honor enana actitud de vivir mejor.
Sólo me quedan recuerdos de ese sueño momentáneo viejos tiempos de adicción.
A planteos poco cuerdos al placer del desengaño a la dulce confusión.
Sólo me queda el consuelo de saberme muy tranquilo yo ya sé que la peleé.
Me pensaba que era el ciego me pensaba que era el pueblo, que era el tuerto y que era el rey.
De este amor que nunca vio la luz no sintió el calor no sufrió el dolor no vivió el morir,
muy grande la cruz muy chico el honor enana actitud de vivir mejor.
Nunca vio la luz no sintió el calor no sufrió el dolor no vivió el morir,
muy grande la cruz muy chico el honor enana actitud de vivir mejor.
martes, 6 de julio de 2010
Foto
domingo, 4 de julio de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
¿Reír? ¿Qué es reir sino abrir la boca mostrando los dientes de una manera simpática?
Llorar no es nada. Reir no es nada.
Son expresiones, solo eso.... ¿no?
¿O es acaso que nunca he llorado de verdad para entender el significado? ¿O acaso nunca he reído?
Pero creo haber dejado que caigan gotas sobre mis mejillas muchas veces.
Creo haber abierto la boca de una manera simpática.
Y no saber qué es cada cosa, me debilita, me quema y me consume el cerebro todo el tiempo.
jueves, 24 de junio de 2010
El amor todo lo vence
Así como tampoco es necesario NO amar si el otro NO te ama.
Si amas a alguien, no debes dejar de amarlo al enterarte que no te ama.
"Ama a todos sin excluir a nadie" nos dice Dios. Lo que equivale a: Ama a tu prójimo como a ti mismo.
"No llores por quien no te ama, ama a quien llora por tí" nos dice una banda de rock argentino en una canción. ¿Es cierto lo que dice? Pues claro que no: llora por quien quieras. Ama a quien quieras amar. Si alguien no te ama, debes seguir amándolo igual, porque después de todo, amar no es nada malo, no perjudica a nadie. Tal vez el hecho de "llorar por alguien" lo convierte en algo malo, pero en realidad no lo es.
"Haz el bien sin esperar nada a cambio" nos dijo algún sabio de la Historia. Y de hecho, amar es dar el bien sin esperar nada a cambio.
Amar es DAR.
Amar es OFRECER.
La medida del amor es amar sin medidas. Esa es la ley del triunfo.
No pienses que debes dejar de amar a alguien que no te ama.
Persevera, y triunfarás.
viernes, 18 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Mi Juguete

Cuando te regalan un juguete nuevo, lo primero que haces es sonreír. Luego abres la caja y sacas tu juguete, e inmediatamente le das un uso, aunque no sepas cuál.
Tal vez lo que te regalan es un abridor de latas. Pero siendo chico, no le darás ese uso, sino el de un avión de guerra.
Tal vez lo que te regalan es rimmel para los ojos. Pero siendo chico, no le darás ese uso, sino el de un micrófono para cantar.
O quizá lo que te regalan es un verdadero juguete: un teléfono con musiquita. Pero aunque sepas que no sirve para comunicarte, inmediatamente levantarás el tubo y dirás: "Hola? Si? Hablo con la doctora Marisa? Quisiera un turno para mañana a primera hora para mi bebé Caro" Porque eso hacemos cuando somos chicos. Imaginar. Ver la vida desde otro punto de vista. Desde el punto de vista IRREAL, FANTÁSTICO, IMAGINARIO.
Y no es un error verlo así, ya que los niños son humanos indefensos y a la vez inocentes. Son ellos los más capaces de crear. Porque es la etapa en la que nada pasa, y todo puede pasar. Es por eso que cuando un niño ve un juguete, sonríe. Porque es lo que le genera felicidad. Sonríe por haber conseguido lo que quería. Por tener lo que le hace feliz.
Sin un juguete, el niño pierde su capacidad para imaginar. ¿Y de qué le sirve tener esa capacidad? Bueno, justamente porque sin imaginación no hay un cuento. Para crear un cuento, debe haber imaginación.
Son los niños los que crean los cuentos. Porque todos somos niños. Es decir que todos nosotros creamos nuestro cuento, nuestra historia. Sin juguete, no hay imaginación. Sin imaginación, no hay historia. Sin historia, no hay pasado, ni presente, ni futuro.
Por eso escuchamos normalmente la frase: Nunca le quites un juguete a un niño.
sábado, 5 de junio de 2010
¿Cuántos sueños has tenido y por miedo no has seguido? El camino que te lleva a ser realidad, sólo piensa un instante nunca mucho fue bastante para tí, ya no sé porqué razones te has quedado en ilusiones no me digas que no hay tiempo y te eches atrás
Quiero estar siempre a tu lado y olvidarnos del pasado tú y yo, porque no quiero vivir con miedo a perderte, me quiero morir si no puedo verte en mi vida no hay más salida
No puedo dormir si no puedo tenerte, no puedo seguir muriendo lentamente a tu lado encadenado
jueves, 3 de junio de 2010
No sé nada de vos
Dejaste tanto en mí.
En llamas me acosté
En un lento degradé
Supe que te perdí.
Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver.
La rápida traición
Salimos del amor
Tal vez me lo busqué.
Mi ego va a estallar
Ahí donde no estás
Los celos otra vez.
Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver
No lo sé
Cuanto falta? no lo sé
Si es muy tarde? no lo sé
Si no olvido, moriré.
Qué otra cosa puedo hacer?
Qué otra cosa puedo hacer?
Ahora sé lo que es perder
Oh, ooh…
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
Sin resolver.

